Alexandre Lesbordes (1912–1969) fue un sacerdote, canónigo, organista y compositor vasco-francés que destacó como uno de los grandes armonizadores del canto coral en el País Vasco continental durante el siglo XX. Desarrolló su labor eclesiástica y musical muy vinculado a las iglesias de Lapurdi, donde ejerció como maestro de capilla. Su gran pasión consistió en rescatar las melodías tradicionales vascas de transmisión oral para elevarlas al formato polifónico clásico, adaptándolas magistralmente para coros a cuatro voces mixtas (SATB) o voces graves.
Su aportación más célebre se publicó en 1951 bajo el título Airez-aire (“De aire en aire”), un cancionero manuscrito que recopilaba y armonizaba 35 cantos populares tradicionales. Gracias a este minucioso trabajo, Lesbordes salvó del olvido decenas de melodías antiguas y dotó a las agrupaciones locales de un repertorio renovado. Su estilo se caracteriza por una enorme calidez armónica y un respeto absoluto a la fluidez lírica del euskera, logrando texturas homofónicas muy limpias donde la poesía siempre se entiende con claridad.
Falleció prematuramente en 1969, dejando un legado fundamental para el folclore vasco. Además de su célebre versión de Goizian argi hastian, firmó las armonizaciones definitivas de piezas imprescindibles del repertorio coral como Kantuz, Agur Jaunak y Boga Boga. En años recientes, instituciones como el Instituto Cultural Vasco (EKE) han digitalizado y transcribido todas sus partituras originales para asegurar que su obra siga viva en los escenarios de todo el mundo.