Arturo María de Inchausti (1892–1986) fue un destacado compositor, organista y profesor de música bilbaíno cuyo legado estuvo profundamente ligado a la música sacra de Vizcaya. Desde su juventud demostró un talento excepcional, asumiendo funciones de maestro de capilla en la Basílica de Begoña con apenas 14 años, para más tarde, en 1922, consolidar su carrera al frente de la emblemática Iglesia de San Antón de Bilbao. Además de su faceta como intérprete y director, ejerció la docencia musical en instituciones locales y supo adaptar la tradición litúrgica a los nuevos tiempos tras el Concilio Vaticano II, componiendo una de las primeras misas solemnes en euskera (“Meza euskeraz”).
Su mayor reconocimiento popular llegó a través de su prolífica colaboración con el párroco Claudio Gallastegi, con quien compuso piezas que forman parte de la identidad cultural de la villa. La obra más célebre de esta dupla es la música del himno Begoñako Andra Mari (Himno a la Amatxu de Begoña), cantado por generaciones de bilbaínos, además de otras composiciones tradicionales muy arraigadas como el villancico Polit ederra. Su extensa vida y obra reflejan una dedicación absoluta a la preservación y renovación de la música coral y religiosa en el País Vasco.