Ludovico Grossi da Viadana (c. 1560 – 1627) fue un influyente compositor italiano y fraile franciscano que desempeñó un papel crucial en la transición musical entre el Renacimiento y el Barroco. Nacido en la localidad de Viadana, adoptó el nombre de su pueblo al ingresar en la orden de los franciscanos observantes. A lo largo de su carrera, ejerció como maestro de capilla en importantes catedrales e instituciones de ciudades como Mantua, Padua, Fano y Cremona, consolidándose como una figura respetada en el ámbito de la música religiosa de su tiempo.

Su producción musical es predominantemente sagrada y destaca de forma revolucionaria por la publicación de su obra Cento concerti ecclesiastici (1602). Esta colección de motetes es históricamente fundamental por ser la primera en incluir y definir la técnica del bajo continuo con un acompañamiento para órgano, transformando la polifonía tradicional en un estilo concertante más ligero y accesible. Además de estos conciertos eclesiásticos, su catálogo incluye misas, salmos y música secular como madrigales y piezas instrumentales, las cuales ejercieron una enorme influencia en toda Europa, especialmente en el desarrollo de la música barroca alemana.