Acerca de la Obra

Compositor: G. F. Haendel

Época: Barroco (s. XVII y XVIII)

Etiquetas: Ópera

Idioma: Italiano

Lascia ch’io pianga” (Déjame llorar) es una de las arias para soprano más bellas, célebres y conmovedoras del periodo barroco, compuesta por el genio alemán Georg Friedrich Händel. Aunque hoy en día se asocia universalmente a su ópera Rinaldo (1711), la melodía tuvo una fascinante evolución de “reciclaje” musical típico de la época. Nació originalmente en 1705 como una zarabanda puramente instrumental en su ópera Almira, y más tarde, en 1708, Händel la transformó en el aria “Lascia la spina, cogli la rosa” para su oratorio Il trionfo del Tempo e del Disinganno. Fue finalmente en Rinaldo donde adoptó su título definitivo y el desgarrador texto escrito por Giacomo Rossi.

Dentro del argumento de la ópera, el aria es un lamento entonado en el segundo acto por el personaje de Almirena. Ella se encuentra prisionera en los jardines encantados de la malvada hechicera Armida, quien intenta seducir al héroe Rinaldo. Ante los intentos del rey sarraceno Argante por conquistarla a la fuerza en su cautiverio, Almirena responde con esta pacífica pero firme súplica, expresando un profundo dolor y un anhelo desesperado de libertad (“Deja que llore mi cruel destino, y que suspire por la libertad…”). El contraste entre la situación violenta y la sublime dignidad de su canto dota a la escena de una fuerza dramática colosal.

Musicalmente, la pieza está escrita en la luminosa tonalidad de Fa mayor y sigue la estructura formal de un aria da capo (A-B-A). Su magia reside en una aparente simplicidad: se apoya sobre el pausado compás de tres tiempos heredado de la zarabanda, donde el ritmo parece “arrastrarse” con elegancia e invita a la introspección. La sección principal (A) presenta una melodía ondulante y conmovedora, la sección central (B) aporta un tinte más agitado en Re menor, y el retorno final a la sección A permite a las grandes sopranos lucirse añadiendo sutiles e improvisados ornamentos barrocos, consolidando esta obra como un pilar fundamental en la historia de la música lírica.

Georg Friedrich Händel (1685–1759) fue un compositor clave del Barroco, famoso por su maestría musical y su gran visión empresarial. Nacido en Halle, Alemania, desafió los deseos de su padre de estudiar derecho para dedicarse por entero a la música. Tras perfeccionar su técnica en Italia, donde absorbió el estilo operístico, se trasladó definitivamente a Londres en 1712. Allí se nacionalizó británico, se convirtió en el compositor de la corte real y fundó varias compañías de ópera. Su carácter enérgico y su resiliencia le permitieron superar bancarrotas financieras y graves problemas de salud hasta su muerte en la capital inglesa.

Su obra es inmensa y destaca por fusionar las tradiciones musicales alemana, italiana y francesa de la época. En sus inicios en Londres, dominó la ópera seria italiana con grandes éxitos teatrales como Rinaldo, Giulio Cesare y Alcina. Sin embargo, ante el cambio en los gustos del público, Händel revolucionó la escena musical inventando el oratorio en inglés. Esta transición culminó en su obra maestra, El Mesías (con su célebre coro Aleluya). En la música instrumental, dejó un legado imprescindible con las suites orquestales Música para los reales fuegos de artificio y Música acuática, creadas para las celebraciones al aire libre de la monarquía británica.


Letra

Lascia ch’io pianga
mia cruda sorte,
e che sospiri
la libertà;

Il duolo infranga
queste ritorte
de’ miei martiri
sol per pietà.

Traducción

Deja que llore
mi cruel suerte,
y que suspire
por la libertad;

Que el dolor quiebre
estas cadenas
de mis martirios
sólo por piedad.